Las albóndigas silesianas son un delicioso plato polaco que la mayoría de nosotros conocemos. También es un plato clásico, conocido no solo por su sabor sino también por su apariencia. Son fácilmente reconocibles por la característica hendidura en el centro. Esta hendidura es donde se recoge la salsa o las cebollas fritas si decides verter un poco sobre ellas.
Para asegurarte de que este plato deleite no solo con su apariencia, sino también con su sabor, debe prepararse de la manera correcta. Cada cocinero tiene sus propias técnicas, pero hoy presentaremos un método que hace que las albóndigas sean tanto esponjosas como delicadas. Esta es la "regla de los cuatro". Esto significa que divides la masa en cuatro partes iguales y, en lugar de una parte, añades harina de patata.
Ingredientes:
Pela, lava y corta las patatas en trozos más pequeños para acelerar la cocción. Colócalas en una olla con agua salada y cocina hasta que estén tiernas. Luego escúrrelas y déjalas enfriar.
Pasa las patatas enfriadas por un prensapuré. Puedes hacerlo dos veces para asegurarte de que no haya grumos.
Forma una bola con las patatas trituradas y divídela en cuatro partes iguales.
Aparta una parte y, en su lugar, añade tanta harina de patata como había de patatas en la porción retirada. Luego añade las patatas reservadas, rompe el huevo y agrega la sal. Amasa la mezcla a fondo hasta que consigas una masa suave.
Toma pequeños trozos de la masa y, usando tus manos, forma bolas. Aplana suavemente cada pieza y haz una hendidura en el centro.
Llena una olla grande con agua, añade media cucharadita de sal y llévala a ebullición. Agrega las albóndigas en tandas al agua hirviendo. Cocina durante unos 3 minutos después de que floten en la superficie. Sácalas con una espumadera. Sirve con salsa o cebollas fritas.