Una leyenda unica rodea el santuario: Juan Pablo II se refirió a él diciendo "El agua bendita arrasa las orillas"

Algunos lugares son famosos por sus diversas leyendas, las cuales atraen a multitudes de personas. Este es también el caso del Santuario del Agua Bendita en Wasilków, visitado por numerosos peregrinos, no solo de Polonia sino de todo el mundo. Hay una leyenda particular asociada con este lugar, y también fue destacada por Juan Pablo II.
Sanktuarium Świętej Wody w Wasilkowie
Sanktuarium Świętej Wody w Wasilkowie. Fot. Agnieszka Sadowska / Agencja Wyborcza.pl

El Santuario del Agua Bendita en Wasilków forma parte de la Arquidiócesis de Białystok. Es conocido no solo por su difícil historia, sino también por la intrigante leyenda que lo rodea. Lo que es importante para muchos fieles, es que el 15 de septiembre y el primer domingo de cada mes se pueden obtener indulgencias si se cumplen las condiciones requeridas por la Iglesia. El Santuario del Agua Bendita también fue distinguido por Juan Pablo II en sus palabras.

La leyenda que atrae a las multitudes: La historia del Santuario del Agua Bendita se remonta a la Edad Media

La primera información documentada sobre el Santuario del Agua Bendita en Wasilków apareció en 1719. Es durante este período que se arraiga la leyenda popular. Se dice que un hombre que había estado ciego durante dos años lavó sus ojos en el manantial local y recuperó la vista. Según documentos históricos, este hombre era un noble llamado Bazyli Samotyja Lenczewski. Después de este evento milagroso, decidió dar gracias erigiendo una capilla de madera en el lugar de su curación, que se encontraba justo encima del manantial.

Sanktuarium Świętej Wody w Wasilkowie
Sanktuarium Świętej Wody w WasilkowieSanktuarium Świętej Wody w Wasilkowie. Fot. Agnieszka Sadowska / Agencja Wyborcza.pl

El Papa honró el Santuario del Agua Bendita en Wasilków: Sus palabras se recuerdan hasta hoy

A lo largo de los años, el Santuario del Agua Bendita ha sufrido numerosas destrucciones y renovaciones. Las guerras prusianas, rusas y napoleónicas afectaron la capilla, pero fue restaurada consistentemente. Después de una de esas renovaciones, el obispo Josaphat Bułhak dedicó el santuario a los Siete Dolores de la Santísima Virgen María. La Segunda Guerra Mundial tampoco perdonó la capilla, que fue no solo destruida, sino también parcialmente quemada. La reconstrucción tomó muchos años. En el año 2000, se creó la Colina de las Cruces, con la Cruz Jubilar del Peregrino y las cruces en la iglesia que fueron bendecidas por Juan Pablo II. Como recuerda el portal turysci.pl, el Santo Padre destacó este lugar diciendo: "El agua bendita arrasa las orillas."