Hace años, muchas tragedias humanas se desarrollaron dentro de las paredes del hospital en Otwock. La historia de este lugar aún provoca escalofríos y pone los pelos de punta. Además, sigue siendo inolvidable. Aquellos lo suficientemente valientes como para visitar el edificio después del anochecer hablan de almas atormentadas de los fallecidos que deambulan por allí.
El hospital psiquiátrico en Otwock fue construido en 1907, y su inauguración oficial tuvo lugar un año después. Desde ese momento, operó como el Instituto "Zofiówka" para Judíos Nerviosos y Mentalmente Enfermos. Para 1935, el edificio albergaba a 275 pacientes que recibían cuidados, convirtiéndolo en el sanatorio más grande de la ciudad.
Todo cambió en 1940. Los alemanes crearon un gueto en el territorio ocupado y tomaron el control del hospital. El doctor nazi Jost Walbum realizó prácticas crueles allí, y la gente moría de hambre y frío. Dos años después, durante la liquidación del gueto, los alemanes fusilaron a unos 140 pacientes, médicos y enfermeras, y el resto fue llevado a Treblinka. Las marcas de bala aún se pueden ver en las paredes del edificio. Después de la Segunda Guerra Mundial, Zofiówka sirvió como sanatorio para pacientes con tuberculosis. No fue hasta mediados de la década de 1980 que el hospital comenzó a tratar enfermedades mentales nuevamente, principalmente adicciones en niños y adolescentes.
Los oscuros eventos en Zofiówka alimentan la imaginación. ¿Pero es solo eso? Los visitantes reportan escuchar gemidos y llantos por la noche, y se dice que el fantasma de una monja que sufría de esquizofrenia y que se suicidó dentro de estas paredes deambula por los pasillos. La historia cuenta que era tan problemática que se tuvo que llamar a un exorcista para realizar un ritual para expulsarla del edificio. Según algunos, esto no tuvo éxito. Aquellos que visitan el hospital abandonado durante el día admiten que hay una extraña y oscura energía presente, y es imposible sacudirse los escalofríos.