Todos los perros van al cielo, dirigida por Don Bluth, es sin duda una de las animaciones más hermosas en la historia del cine. Su estreno mundial tuvo lugar en noviembre de 1989 y causó una gran impresión tanto en los espectadores como en los críticos. El éxito de la película se debió no solo a su emotiva trama, sino también a los actores que doblaron a los personajes principales, incluyendo a Burt Reynolds como el perro callejero Charlie y a Judith Barsi, quien interpretó a la pequeña Anne Marie.
Antes de que la película llegara a la gran pantalla, los medios informaron sobre la trágica muerte de Judith Barsi. A los 10 años, era una de las mayores estrellas infantiles de Estados Unidos, algo que su padre József no pudo soportar. El hombre era alcohólico, y su enfermiza envidia por el éxito de su hija lo llevó a abusar psicológicamente de ella.
Preocupada por la situación, la madre de Judith, Maria, buscó ayuda en organizaciones no gubernamentales, pero no lograron prevenir la tragedia. El 25 de julio de 1988, el padre de la actriz disparó contra ella y su esposa. Dos días después, incendió la casa y se quitó la vida.
La muerte de la estrella de 10 años conmocionó no solo a sus fans, sino también a toda la comunidad cinematográfica. Burt Reynolds, quien trabajaba con Barsi en las grabaciones de Todos los perros van al cielo, se sintió especialmente afectado por su destino. Cuando se enteró de su asesinato, aún tenía que grabar la escena de despedida entre Charlie y Anne Marie. Decidió esperar hasta que sus emociones se calmaran, pero fue en vano. Aunque se le consideraba un hombre fuerte, esta situación lo devastó por completo. Solo escuchar la voz de Barsi en la grabación lo hacía llorar.
Antes de grabar sus líneas para la escena final, pidió que en el estudio solo estuvieran él y el ingeniero de sonido. Las grabaciones duraron varias horas y fueron un verdadero desafío para él. Incluso cambió algunas de sus líneas, y se dice que la famosa frase "Adiós no significa para siempre" la dijo mientras miraba una foto de Judith. Finalmente, la toma número 70 fue la que se completó con éxito, pero las emociones que lo acompañaban no fueron fingidas. En entrevistas, destacó que no fue una despedida entre los personajes, sino su despedida de Barsi.