Los naufragios en el mar Báltico generan muchas emociones. Se estima que en el fondo marino hay varios miles de restos de embarcaciones de diferentes épocas. Cada uno tiene su propia historia, accesibilidad e impacto en el medio ambiente. De los que han sido inventariados, algunos están permitidos para el buceo, mientras que otros están estrictamente prohibidos, como las unidades nazis hundidas durante la Segunda Guerra Mundial en 1945, que han sido declaradas cementerios de guerra. Entre ellos están el M/S GOYA, que desde 1944 servía como buque de transporte militar; el buque STEUBEN, un barco de pasajeros militarizado en 1939 y convertido en hospital en 1944; y el WILHELM GUSTLOFF, que durante la guerra fue utilizado como barco hotel.
Los naufragios más interesantes del Báltico son, sin duda, aquellos en los que se puede bucear. La costa del Báltico en Polonia es un área interesante para los buceadores, con numerosos naufragios disponibles para explorar. Gracias a las características del mar Báltico, como la baja salinidad, las bajas temperaturas y la escasa oxigenación, es posible admirar restos como el del galeón SOLEN, hundido en 1627 durante la batalla de Oliwa. Muchos de los naufragios en el Báltico provienen de la Segunda Guerra Mundial. Un favorito entre los buceadores es el ORP Wicher, un destructor de la Marina de la Segunda República de Polonia, hundido en 1939, que incluso fue utilizado como campo de entrenamiento para zapadores submarinos.
Algunos de los naufragios fueron hundidos intencionadamente, ya sea para fines de entrenamiento (como el dragaminas Delfin, utilizado para entrenar buceadores de unidades especiales, y que ahora está disponible para civiles capacitados), o como atracción turística. Al estar en aguas poco profundas, incluso los buceadores principiantes pueden admirarlos. Un ejemplo es el cazasubmarinos soviético Groźny, que se encuentra a unos 18 metros de profundidad, o el barco Bryza, que está en una profundidad similar.
Algunos naufragios en el Báltico podrían causar un desastre ecológico. Uno de estos es el buque de pasajeros alemán Stuttgart, que fue convertido en barco hospital en 1939. Fue bombardeado en 1943 y se incendió con heridos a bordo, dejando solo un puñado de sobrevivientes. El barco ardiente fue hundido con los cuerpos de los fallecidos en la bahía de Puck. En 1999, se detectó una fuga gradual de combustible del tanque del naufragio, y el área alrededor de él está contaminada. En 16 años, la zona de contaminación se ha multiplicado por cinco, y la situación ambiental se describe como un desastre ecológico local.
Un peligro aún mayor para el medio ambiente es el naufragio del petrolero alemán Franken. Se cree que cuando se hundió en 1945, llevaba unas 3 toneladas de carga y 300 toneladas de combustible para su propio uso. El naufragio se ha corroído con el tiempo, y en más de 70 años la carcasa ha perdido unos 7 mm de grosor, lo que amenaza con un colapso y un derrame masivo de combustible. Un derrame de este tipo podría contaminar las costas y playas de la bahía de Gdańsk, y las sustancias tóxicas y cancerígenas excederían los niveles permitidos, poniendo en peligro la fauna y flora protegidas de la región.
Es difícil enumerar todos los naufragios del mar Báltico, pero algunos de ellos son: